Un sorbo de agua fría y llega el pinchazo. Dura un par de segundos, se va, y vuelve con el siguiente trago. Si además notas un diente astillado, un borde que se ha ido desgastando o una muesca en el cuello, hay dos cosas ocurriendo a la vez: has perdido esmalte y la dentina ha quedado expuesta.
La sensibilidad dental se trata, y en la mayoría de los casos desaparece. El tratamiento depende de la causa, y esa causa va desde un cepillado demasiado enérgico hasta una fisura que necesita reconstrucción. En Barbón Odontología Avanzada empezamos siempre por el diagnóstico, porque el mismo pinchazo puede significar cosas muy distintas.
Por qué duele un diente ante el frío
El dolor se produce porque el líquido que llena los túbulos de la dentina se mueve, y ese movimiento estimula las terminaciones nerviosas de la pulpa. Es lo que se conoce como teoría hidrodinámica, la explicación aceptada desde los trabajos de Brännström.
Bajo el esmalte, la dentina está atravesada por túbulos microscópicos de entre 1 y 4 micrómetros de diámetro que van desde la superficie hasta la pulpa. Mientras el esmalte los cubre, están sellados. Cuando el esmalte se pierde o la encía se retira y deja el cuello del diente al aire, esos túbulos quedan abiertos al exterior.
A partir de ahí, cualquier estímulo que provoque un cambio de presión en el interior del túbulo (frío, calor, aire, azúcar, ácido, el roce del cepillo) desplaza el fluido y dispara la señal. De ahí el carácter del dolor: agudo, breve, y que cesa en cuanto el estímulo desaparece.

Qué está gastando tu esmalte
El esmalte se pierde por tres mecanismos distintos, y con frecuencia actúan combinados. Identificar cuál predomina determina el tratamiento.
Abrasión. El desgaste mecánico del cepillado agresivo: filamentos duros, mucha fuerza y movimiento horizontal. Produce muescas en forma de cuña en el cuello del diente, más marcadas en el lado contrario a la mano dominante.
Erosión. La disolución química por ácidos. Refrescos, cítricos, vinagre, vino, y también el reflujo gástrico, que erosiona desde dentro y suele pasar desapercibido. Deja superficies lisas y acopadas, con aspecto brillante.
Atrición. El desgaste diente contra diente, propio del bruxismo. Aplana las cúspides, acorta los bordes de los incisivos y termina exponiendo islas de dentina en las superficies de masticación.
A estas tres formas de desgaste dental se suma la recesión gingival, que deja al descubierto la raíz, cubierta por cemento, un tejido bastante menos resistente que el esmalte y que se pierde con facilidad.
Qué hacer en casa
Una pasta para dientes sensibles bien elegida y usada de forma continuada reduce el dolor en un plazo de dos a cuatro semanas. Lo que marca la diferencia es el principio activo, y actúan por dos vías distintas.
Las que calman el nervio. El nitrato potásico al 5 % libera iones potasio que despolarizan la fibra nerviosa y reducen su capacidad de transmitir la señal. Necesita uso diario y sostenido: su efecto desaparece si se abandona.
Las que sellan el túbulo. La arginina combinada con carbonato cálcico forma un tapón sobre la entrada del túbulo. Los compuestos de fosfosilicato de calcio y sodio y los de fluoruro de estaño actúan de forma parecida, depositando material mineral que obtura la vía.
Cómo sacarles partido:
- Aplica la pasta con el dedo sobre la zona sensible y déjala actuar unos minutos antes de cepillar.
- Después de cepillarte, escupe sin enjuagar, para que el activo permanezca en contacto con el diente.
- Dale al menos dos semanas antes de juzgar si funciona.
Y los hábitos que conviene corregir:
- Cepillo de filamentos suaves, sin apretar y con movimiento circular o vertical.
- Espera 30 minutos para cepillarte después de tomar algo ácido. El esmalte queda temporalmente reblandecido y cepillarlo en ese momento acelera la pérdida. Enjuagar con agua mientras tanto ayuda.
- Reduce la frecuencia de bebidas ácidas más que la cantidad: lo que daña es el número de exposiciones al día.
- Si rechinas de noche, una férula de descarga frena la atrición.
Lo que aplicamos en consulta
Los tratamientos de gabinete actúan más rápido que los de casa y suelen notarse desde la misma sesión. Se combinan con la rutina doméstica, que es la que sostiene el resultado.
Barnices de flúor de alta concentración, con 22.600 ppm de fluoruro, que precipitan sobre la superficie y forman una capa que obtura los túbulos. Se repiten cada tres o seis meses según el caso.
Adhesivos dentinarios y selladores, que crean una película resistente sobre la zona expuesta. Son la opción cuando hay una lesión cervical definida.
Láser, que sella la entrada de los túbulos por efecto térmico controlado, con resultados inmediatos.
Restauración con composite cuando la pérdida de estructura ya es visible, porque entonces el problema deja de ser solo de sensibilidad.
Lo decidimos tras explorar con magnificación y radiología digital, el protocolo diagnóstico que aplicamos en nuestra odontología conservadora y que permite ver microfisuras y filtraciones que a simple vista pasan desapercibidas.
Cuándo el pinchazo esconde otra cosa
Hay señales que descartan la hipersensibilidad simple e indican una patología que requiere otro tratamiento. Estas son las que vigilamos.
Dolor que persiste más de 30 segundos tras retirar el estímulo, o que aparece solo, sin que nada lo provoque. Eso apunta a una pulpitis, y ahí el tratamiento es una endodoncia.
Dolor agudo al soltar la mordida, no al apretar. Es el signo característico del síndrome del diente fisurado: la grieta se abre al liberar la fuerza y los túbulos se estimulan de golpe. Una fisura sin tratar progresa hacia fractura.
Sensibilidad concentrada en un solo diente, sobre todo si tiene un empaste antiguo. Suele indicar una filtración por el borde o una caries recurrente debajo. Según lo que encontremos, se resuelve con una obturación sencilla o requiere una reconstrucción mayor si la destrucción es amplia.
Dolor al calor con alivio al frío, un patrón bastante indicativo de necrosis pulpar.
Hinchazón, mal sabor o un bultito en la encía, que señalan infección.
Cuando lo que rompe el diente es una caries
Un diente se fractura por caries porque la lesión vacía la dentina por debajo del esmalte y deja las paredes sin soporte. El esmalte aguanta un tiempo y cede de golpe al morder algo duro.
Ese colapso suele venir precedido de varias circunstancias que se acumulan: placa que no se retira bien de las caras interdentales, consumo frecuente de azúcares y bebidas ácidas, revisiones espaciadas que impiden detectar la lesión a tiempo, y empastes antiguos o traumatismos previos que ya habían debilitado la pieza.
Lo que importa en ese momento es cuánta estructura queda, no cómo se llegó hasta ahí. El diente roto por caries se restaura con los mismos criterios que cualquier otra pérdida de estructura, y esos criterios son los que siguen.
Cómo reconstruimos un diente dañado
La reconstrucción dental se plantea en tres niveles (resina directa, incrustación o corona) y la elección depende sobre todo de cuánta estructura queda y de si se conservan las cúspides. El criterio biomecánico pesa más que el tamaño aparente de la cavidad.
La regla práctica que seguimos: con menos del 30 % de las paredes perdidas y cúspides íntegras, una resina directa cumple. Entre el 30 y el 50 %, o con una cúspide debilitada, la indicación es una restauración indirecta. Por encima del 50 %, o en dientes endodonciados posteriores que han perdido las crestas marginales, hace falta una restauración que recubra las cúspides.
| Criterio | Reconstrucción directa con composite | Incrustación (inlay / onlay / overlay) | Corona completa |
| Destrucción que resuelve | Leve a moderada, menos del 30 % de paredes perdidas | Moderada a amplia, entre el 30 y el 50 %, con una o varias cúspides afectadas | Severa, más del 50 %, o diente endodonciado muy debilitado |
| Conservación del esmalte sano | Máxima: solo se retira el tejido enfermo | Alta: tallado selectivo, se respeta el contorno del diente | Baja: exige tallar toda la circunferencia |
| Resistencia a la fractura | Buena en cavidades pequeñas, limitada en las amplias | Alta, la overlay recubre y protege las cúspides | Muy alta, abraza la pieza completa |
| Citas necesarias | Una | Dos | Dos |
| Longevidad media | De 8 a 12 años | De 10 a 15 años o más en cerámica | De 15 a 20 años |
Reconstrucción directa con composite
Resuelve bordes astillados, abfracciones cervicales y fracturas leves en una sola visita, estratificando resina capa a capa sobre el diente.
Es nuestra primera opción siempre que la biomecánica lo permita, porque se adhiere al tejido y evita tallar estructura sana. En bordes de incisivos combinamos masas de distinta opacidad para reproducir la translucidez del esmalte. En las lesiones cervicales resuelve la sensibilidad y repone la forma en el mismo acto.
Incrustaciones: inlay, onlay y overlay
Son piezas de cerámica o resina reforzada fabricadas a medida fuera de la boca y cementadas después, pensadas para muelas con pérdida amplia de estructura o ya endodonciadas.
La diferencia entre ellas está en cuánto recubren. El inlay ocupa el interior sin tocar cúspides. El onlay recubre una o más. El overlay cubre toda la superficie de masticación y protege el diente de la fractura, que es el riesgo real en una muela endodonciada o muy debilitada.
Frente a un composite grande tienen dos ventajas: contraen mucho menos al fraguar, porque polimerizan fuera de la boca, y permiten contactos y anatomía más precisos. Frente a una corona, conservan bastante más tejido sano.
Coronas
Se indican cuando la destrucción supera lo que una restauración parcial puede sostener, recubriendo la pieza completa para repartir la carga masticatoria.
Las reservamos para ese escenario, porque exigen tallar todo el contorno. Cuando el diente lo permite, una overlay bien ejecutada ofrece una protección comparable con bastante menos desgaste. Esa es la filosofía de mínima invasión con la que trabaja nuestro equipo en Barbón Odontología Avanzada.
¿Se puede salvar un diente muy roto?
Un diente roto se recupera en la mayoría de los casos, siempre que quede suficiente estructura sana por encima del hueso para anclar la restauración.
Los factores que lo deciden son cuánto remanente queda, si la fractura llega por debajo de la encía, el estado de la raíz y si existe una fisura vertical. Cuando el margen de la fractura queda ligeramente subgingival, recursos como el alargamiento coronario o la extrusión ortodóncica permiten recuperarlo.
Por eso conviene acudir pronto. Un borde astillado se repone en una visita; el mismo diente seis meses después, con la fisura propagada, puede necesitar endodoncia y corona.
Pide tu valoración en Gijón o en Posada de Llanera
Si llevas tiempo con dientes sensibles o tienes un diente roto o desgastado, lo primero es saber de dónde viene el problema.
En una cita de valoración exploramos con magnificación, hacemos radiología digital y te decimos qué está causando la sensibilidad y qué necesita tu diente. Puede que baste con un barniz y un cambio en el cepillado, o puede que toque reconstruir. Lo sabrás con las imágenes delante.
Atendemos en nuestra clínica de Gijón, en el centro de la ciudad, y en la clínica de Posada de Llanera, cómoda para quienes viven en Lugo de Llanera y el resto del concejo. Un diente que avisa con un pinchazo está pidiendo que lo miren antes de que el problema crezca.

El Dr. Manuel Barbón, Director Médico de Barbón Odontología Avanzada, es licenciado en Odontología por la Universidad Alfonso X El Sabio (Madrid) y cuenta con una amplia trayectoria en periodoncia, implantología, ortodoncia y estética dental. A lo largo de su carrera ha cursado múltiples másteres y programas de especialización en centros de referencia nacionales e internacionales, como el Instituto C.G. del Prof. Dr. Raúl G. Caffesse (Elche), Autrán Advanced Dental Institute (Barcelona) y la New York University College of Dentistry.
Miembro activo de la SEPA, SEPES y SEI, combina la práctica clínica con una formación continua en odontología digital, rehabilitación oral y rejuvenecimiento facial. Su enfoque integra precisión técnica, visión estética y un trato humano cercano, valores que definen el trabajo diario en Barbón Odontología Avanzada.