Si notas dientes flojos, encías que se han retirado y piezas que parecen más largas, o si ya te han dicho que tienes periodontitis, lo que está en juego es el hueso que sujeta tus dientes. La enfermedad periodontal se controla y se estabiliza, aunque el hueso ya perdido no se regenera por sí solo. Por eso lo que más determina el resultado es cuándo se empieza a tratar.
En Barbón Odontología Avanzada recibimos muchos casos en esta fase, y la conversación arranca siempre igual: midiendo con precisión qué queda y qué se puede salvar.
Qué es la enfermedad periodontal
La enfermedad periodontal es una infección crónica de origen bacteriano que destruye los tejidos que sostienen el diente: la encía, el ligamento periodontal y el hueso alveolar.
El mecanismo tiene dos partes. Por un lado, las bacterias que se organizan en biofilm dentro del surco entre diente y encía. Por otro, la respuesta inflamatoria del organismo frente a esa agresión: buena parte del hueso que se pierde lo destruye la propia inflamación, y de ahí que dos personas con la misma placa evolucionen de forma muy distinta.
Cuando el proceso avanza, la encía deja de estar adherida al diente y se forma una bolsa periodontal, un espacio profundo donde el cepillo no entra y las bacterias viven protegidas. La bolsa se profundiza, se destruye más hueso, la bolsa crece. Ese círculo es lo que el tratamiento tiene que romper.
De un sangrado leve a la pérdida de hueso
La enfermedad avanza en fases, y la mayoría de pacientes atraviesa la primera sin darle importancia.
Fase 1: gingivitis. La inflamación se limita a la encía. Sangra al cepillarse, se ve enrojecida e hinchada, y el hueso sigue intacto. Es la única etapa completamente reversible, y por eso insistimos tanto en atender el sangrado de encías cuando aún es gingivitis: resolverlo aquí evita todo lo que viene después.
Fase 2: periodontitis inicial. La inflamación cruza hacia el ligamento y el hueso. Aparecen bolsas de 4 o 5 milímetros y una primera pérdida ósea que solo se ve en radiografía. Los síntomas siguen siendo discretos.
Fase 3: periodontitis moderada. Las bolsas superan los 5 milímetros, la encía se retrae y asoman las raíces. Llega la sensibilidad al frío, el mal aliento persistente y la sensación de que los espacios entre los dientes se han abierto.
Fase 4: periodontitis avanzada. La pérdida de soporte es grande, los dientes se mueven, migran de posición y en algunos casos terminan cayendo o hay que extraerlos.
Aquí está el problema central: avanza sin dolor. Sin una señal que empuje a pedir cita, muchos pacientes llegan cuando el diente ya se mueve, con años de destrucción por detrás. El sangrado era el aviso, y llegó mucho antes.
Señales que ya indican pérdida de soporte
Si reconoces varios de estos signos, la valoración no debería esperar:
- Movilidad dental. Notas que un diente se desplaza al morder o al empujarlo con la lengua. Es el signo que más nos preocupa.
- Retracción de la encía. Los dientes se ven más largos y las raíces quedan expuestas.
- Sensibilidad marcada al frío en el cuello del diente, por esa exposición radicular.
- Sangrado espontáneo, sin cepillar, o al despertar en la almohada.
- Halitosis que no cede con la higiene habitual, y sabor metálico.
- Supuración, un exudado blanquecino al presionar la encía.
- Espacios nuevos entre los dientes o piezas desplazadas que han cambiado tu mordida.
Por qué a ti y no a otro: los factores de riesgo
La placa bacteriana es la causa necesaria. Lo que explica que la enfermedad progrese rápido en unas personas y despacio en otras son estos factores:
- Tabaquismo. Es el factor modificable de mayor peso. Reduce el aporte de sangre a la encía, altera la respuesta inmunitaria y enmascara el sangrado, así que el paciente fumador percibe menos señales mientras la destrucción avanza más rápido. También responde peor al tratamiento, y esto lo decimos siempre antes de empezar.
- Diabetes. La relación funciona en las dos direcciones: la diabetes mal controlada agrava la periodontitis, y la infección periodontal dificulta el control de la glucemia. Tratar las encías mejora medidas como la hemoglobina glicosilada.
- Predisposición genética. Ciertos perfiles inflamatorios reaccionan de forma desproporcionada ante poca placa. Si tus padres perdieron dientes por las encías, tu riesgo es mayor y conviene controlarte antes.
- Estrés sostenido y descanso insuficiente, que modulan la respuesta inmunitaria.
- Bruxismo, que sobrecarga dientes con soporte comprometido y acelera su movilidad.
- Cambios hormonales y fármacos que alteran el tejido gingival.
- Apiñamiento o restauraciones desbordadas, que crean zonas donde la higiene no alcanza.

La infección de las encías no se queda en la boca
Esto es lo que más sorprende en consulta. Una bolsa periodontal es una herida abierta e infectada, y sumando todas las de una boca con periodontitis generalizada la superficie ulcerada puede equivaler a la palma de una mano, en contacto permanente con el torrente sanguíneo.
Hay evidencia que asocia la enfermedad periodontal con mayor riesgo cardiovascular, peor control de la diabetes, complicaciones del embarazo como el parto prematuro y el bajo peso al nacer, e infecciones respiratorias en pacientes mayores o dependientes. La relación está documentada, y la investigación sigue precisando cuánto de ella es causal. Lo que sí sabemos es que reducir la inflamación oral reduce esa carga inflamatoria general.
Todo empieza por un diagnóstico medido
Ningún tratamiento periodontal serio se plantea sin datos. En nuestra unidad de periodoncia en Gijón el estudio completo incluye:
Periodontograma. Medimos la profundidad de sondaje en seis puntos de cada diente y registramos el nivel de inserción, la recesión, el sangrado, la movilidad y la afectación de furcas en molares. Son más de 150 mediciones que componen el mapa exacto de tu situación. Repetirlo tras el tratamiento nos permite demostrar la mejoría con números.
Radiología. Serie periapical o CBCT para ver el patrón de pérdida ósea, si es horizontal o hay defectos verticales, porque de ahí depende que un defecto sea o no candidato a regeneración.
Diagnóstico y pronóstico por diente. Clasificamos el caso por estadio y grado según la clasificación internacional vigente y asignamos un pronóstico a cada pieza: qué dientes tienen futuro con tratamiento, cuáles son dudosos y cuáles no se pueden salvar. Preferimos decírtelo el primer día antes que invertir tiempo y dinero en una pieza que no va a aguantar.
Análisis de tu perfil de riesgo. Tabaco, control metabólico, medicación, antecedentes familiares y capacidad de higiene.
Con todo eso sobre la mesa, el periodoncista diseña el plan de tratamiento de encías que corresponde a tu caso, con sus fases y sus plazos.
Ese rigor diagnóstico es lo que nos define como especialistas en periodoncia en Gijón, y es también la razón por la que nuestros planes de tratamiento son distintos para cada paciente aunque el diagnóstico se llame igual.
El tratamiento, fase por fase
Fase higiénica: reducir la infección
Antes de instrumentar nada bajamos la carga bacteriana y comprobamos que puedes mantener la boca limpia. Retiramos el sarro supragingival, te enseñamos la técnica sobre tus propios dientes, elegimos el calibre de cada cepillo interdental y, si hace falta, pautamos un antiséptico durante un periodo definido.
Parece la fase menos técnica y es la que decide el resultado. Sin tu higiene diaria, el mejor raspado fracasa en meses.
Raspado y alisado radicular: el núcleo del tratamiento
También llamado curetaje o desbridamiento subgingival, es el procedimiento que limpia lo que hay dentro de la bolsa, donde ningún cepillo llega.
Con anestesia local y con curetas manuales combinadas con ultrasonidos eliminamos el cálculo y el biofilm adheridos a la raíz por debajo del borde de la encía, y dejamos esa superficie lisa para que la placa se agarre con dificultad y el tejido pueda readherirse.
Cómo es en la práctica:
- Se trabaja por cuadrantes o por sextantes, normalmente en dos a cuatro sesiones de una hora aproximadamente.
- Va con anestesia local, así que la sesión no duele. Los dientes pueden quedar sensibles unos días después, y se maneja con pasta desensibilizante.
- En los casos más avanzados valoramos añadir antibiótico sistémico o local, siempre como complemento de la limpieza mecánica.
- A las seis u ocho semanas reevaluamos. Repetimos el periodontograma y comparamos: cuánto ha bajado el sondaje, si el sangrado desapareció, qué zonas siguen activas.
Lo habitual es una reducción del sondaje de 1 a 3 milímetros y la desaparición del sangrado en la mayoría de los sitios. Un aviso que damos siempre: al desinflamarse, la encía se retrae un poco y los dientes pueden verse más largos. Es el tejido inflamado reduciéndose, y es signo de que el tratamiento funcionó.
Cirugía periodontal, cuando la reevaluación lo pide
Si tras la reevaluación quedan bolsas profundas activas, el paso siguiente es quirúrgico: cirugía de acceso para limpiar bajo visión directa, regeneración con injerto y membrana en los defectos verticales que lo permiten, o cirugía mucogingival para cubrir recesiones. Trabajamos con láser en muchos de estos procedimientos, lo que reduce el sangrado y las molestias posoperatorias.
Mantenimiento periodontal: aquí se gana o se pierde
Esta es la fase que decide si el resultado dura diez años o dos. La periodontitis es una enfermedad crónica: se controla, no se elimina, igual que ocurre con la hipertensión.
Consiste en visitas programadas cada tres o cuatro meses donde revisamos el sondaje, retiramos el biofilm de las zonas de riesgo, refrescamos la técnica e intervenimos sobre cualquier punto que haya vuelto a sangrar. La periodicidad se ajusta a tu riesgo: un paciente fumador o con diabetes suele necesitar controles cada tres meses, y un caso estable puede pasar a cada cuatro o seis.
Los seguimientos a largo plazo coinciden en algo: quienes cumplen el mantenimiento conservan sus dientes en una proporción muy superior a quienes abandonan tras el raspado. El tratamiento no termina el día del último cuadrante.
¿Se cura la periodontitis?
La respuesta tiene dos partes. La infección y la inflamación se resuelven: las bolsas se reducen, el sangrado desaparece, la enfermedad deja de progresar. En ese sentido el tratamiento funciona y funciona bien.
Lo que no vuelve por sí mismo es el hueso destruido, salvo en defectos de morfología concreta donde la regeneración recupera parte. Por eso hablamos de estabilizar, y por eso el momento de empezar importa tanto: cuanto más soporte quede, mejor el punto de partida.
¿Voy a perder los dientes?
Sin tratamiento, en una periodontitis avanzada el riesgo es real y progresivo.
Con tratamiento y mantenimiento cumplido, la mayoría de nuestros pacientes conserva sus dientes durante décadas, incluso piezas que llegaron con movilidad. Un diente con soporte reducido pero encía sana puede funcionar muchos años, y a veces lo estabilizamos con una férula o ajustando la mordida.
Los que no se salvan son los que llegan con pérdida de soporte casi total. Ahí planificamos la extracción dentro de un plan de rehabilitación, para resolver la ausencia de forma ordenada.
Pide tu estudio periodontal
Cada mes que pasa con las encías inflamadas es hueso que se pierde, y ese hueso es el que sostiene tus dientes. La buena noticia es que en cuanto la infección se controla, la destrucción se detiene.
En Barbón Odontología Avanzada somos un equipo de dentistas en Gijón dedicados a la periodoncia, con formación específica en casos avanzados y tecnología para diagnosticar con precisión. Atendemos en nuestras dos clínicas de Asturias, la de Gijón y la de Posada de Llanera.
Solicita un estudio periodontal completo. En una sola cita sabrás en qué punto estás, qué dientes podemos salvar y cuál es el plan para frenar la enfermedad. Salir de la incertidumbre suele ser más alentador de lo que el paciente teme.
Si buscas una clínica de periodoncia en Gijón porque tus dientes se mueven o llevas tiempo con las encías retraídas, no dejes pasar más tiempo. La periodoncia dental que practicamos en Gijón y en Llanera existe para esto.

El Dr. Manuel Barbón, Director Médico de Barbón Odontología Avanzada, es licenciado en Odontología por la Universidad Alfonso X El Sabio (Madrid) y cuenta con una amplia trayectoria en periodoncia, implantología, ortodoncia y estética dental. A lo largo de su carrera ha cursado múltiples másteres y programas de especialización en centros de referencia nacionales e internacionales, como el Instituto C.G. del Prof. Dr. Raúl G. Caffesse (Elche), Autrán Advanced Dental Institute (Barcelona) y la New York University College of Dentistry.
Miembro activo de la SEPA, SEPES y SEI, combina la práctica clínica con una formación continua en odontología digital, rehabilitación oral y rejuvenecimiento facial. Su enfoque integra precisión técnica, visión estética y un trato humano cercano, valores que definen el trabajo diario en Barbón Odontología Avanzada.